Masei

 

     En estmasseia parashá se relatan los cuarenta viajes (masaot) de los hijos de Israel, que salieron de la tierra de Mitzraim de la mano de Moshé y Aharón, hasta su establecimiento en las planicies de Moab, en la ribera oriental del río Jordán, frente a la Tierra de Canaan.

El eterno ordena a Moshé designar seis ciudades de refugio entre las ciudades Levitas, “y allí huirá el homicida, que haya matado a una persona sin intención” (asesinos involuntarios).

Majlá, Tirtzá, Milcá y Noá, hijas de Tzelofjad, se casan con los hijos de sus tíos, de su propia tribu de Manasseh, permaneciendo el patrimonio de ellas sin que pase por la herencia a otra tribu.

Se relata también en esta parashá la muerte de Aharón (33:38) “Aharón el Kohén ascendió al Monte Hor por la palabra del Eterno y murió ahí…” Rashí interpreta “por la palabra del Eterno” la enseñanza que Aharón murió con un beso divino. El concepto de “Mitat Haneshika” la muerte del beso, se refiere a muerte natural sin sufrimiento. Tenemos miedo a los sufrimientos y por eso la aceptación de la muerte como designio divino.

Este shabat se denomina “Shabat Jazak”, celebramos la conclusión del Sefer Bemidbar y cuando terminamos de leer el último versículo, nos levantamos y decimos: “Jazak, Jazak Venitzjazek”…  ¡Sé Fuerte!, y que podamos ser fortalecidos. Es la afirmación de que hemos tenido fuerza para estudiar Torá y hemos terminado un libro, y tenemos la esperanza y el propósito de proseguir el estudio del mensaje revelado por el Eterno. Se menciona como única cualidad la fuerza, en base a lo relatado en el Talmud “Hay cuatro cosas que requieren fuerza. Son ellas: la Torá (su estudio), las buenas acciones, la oración y la sociabilidad.” (Berajot 32b).                    Shabat Shalóm !!!            Jose M.

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