Ajarei Mot

(Vaikrá 16:1 – 18: 30) “Y el Eterno dijo a Moisés después de la muerte de los dos hijos (Nadav y Avihú) de Aharón…” (16:1). Se le dijo a Aharón que entrara en el Kodesh Kodashim (Sanctasantorum) una vez por año en Iom Kipur. Ese día se expiaban los pecados cometidos por la comunidad, incluyendo los de los cohen, el Santuario era purificado por si hubieran entrado en él judíos ritualmente impuros.

Ese mismo día el Cohen Gadol ataviado mayormente con ropas blancas antes que doradas, realizaba ofrendas quemadas de pecado, ofrecidas por sí mismo y otras en nombre del pueblo.

Aharón tomó un puñado de incienso y entrando en el Kodesh Kodasim lo arrojó sobre el carbón del Altar y toda la cubierta del Arca se cubrió de una nube de humo. Y de la congregación de los hijos de Israel tomó dos machos cabríos y el Cohen Gadol echó a suerte para determinar cuál sería sacrificado, “…pues uno será para el Eterno y otro para Azazel,” (16:8) apoyando sobre la cabeza del otro su mano y confesó los pecados del pueblo y luego lo arrojó desde un acantilado, simbolizando la remoción del pecado del pueblo. Ordenándose a los judíos guardar de forma permanente ese día como el Shabat más solemne, en el cuál todo miembro de la Casa de Israel debía afligirse ayunando y arrepintiéndose de sus pecados (el gran día que los judíos se purifican de todos sus pecados Iom Kipur “Día del Perdón”).

Se advirtió al pueblo nuevamente que los sacrificios solamente podían hacerse en el Altar del Santuario. Ofrecerlos en el lugar elegido por uno mismo sería idolatría. Si alguien deseaba sacrificar un animal para comer en el periodo del desierto, debía traerlo como ofrenda de paz. Se promulgaron las leyes que prohíben comer un animal sin haber sido sacrificado ritualmente, así como la ingesta de sangre.

Recordando al pueblo el observar un alto nivel de conducta moral, para poder seguir siendo el elegido de Hashem. Otras naciones habían sido destruidas a consecuencia de la conducta inmoral de sus miembros y el mismo destino les esperaba a los Benei Israél si actuaban de igual modo.

Shalom, Jose M.

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